Daniel Gascón

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LA GUERRA QUE LO CAMBIÓ TODO

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El número de julio de Letras Libres, que llega esta semana a los kioscos y librerías y se puede comprar en Ipad, está dedicado a la Primera Guerra Mundial, incluye un texto de Margaret MacMillan sobre “Las rimas de la historia” y una antología de poemas sobre la contienda.

1.

Cuarenta mapas que explican la Primera Guerra Mundial.

2.

La guerra que lo cambió todo, por Margaret MacMillan.

3.

El estallido de la contienda, según Christopher Clark.

4.

Primero imposible, luego inevitable. Y: Qué contó The Economist del asesinato en Sarajevo.

5.

La Primera Guerra Mundial en el Museo Histórico Alemán.

7.

La esquina donde Europa se cortó las venas, por Plàcid García-Planas. Y el especial de El Mundo.

7.

La invención de Iraq, por Scott Anderson.

8.

Qué podemos aprender de la historia alemana, de Heinrich August Winker.

9.

En France Culture: de Padres a hijos y En torno a la Gran Guerra.

10.

Cómo empezó la guerra, según Blackadder.

11.

La banda sonora.

[Imagen.]

 

EUROPA Y LOS INMIGRANTES

imperial

1.

El virus suizo: Europa, populismo e inmigración, en Der Spiegel.

2.

¿Por qué expulsan a los españoles de Bélgica?, por Pablo Simón.

3.

El día en que Suiza votó contra mí, por Jorge Galindo. Y The Economist sobre el referéndum en Suiza.

4.

La inmigración en la Unión Europea: tan justa como siempre, más necesaria que nunca, por Juan de Ortega.

5.

Carta abierta a un euroescéptico, por José Ignacio Torreblanca.

6.

Una conversación sobre el ascenso del euroescepticismo.

7.

La inmigración no perjudica el apoyo ciudadano a las políticas sociales, por David Brady y Ryan Finnigan.

8.

Timothy Garton Ash sobre la política de visas para estudiantes en el Reino Unido.

9.

Adam Gopnik sobre nómadas en Francia.

10.

Toni, de Jean Renoir.

[Imagen.]

ENTRESUELO

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Hoy llega a las librerías mi nuevo libro, Entresuelo (Random House). Este es el texto de contraportada:

A finales de 2006, Daniel Gascón se fue a vivir al piso de sus abuelos, un entresuelo en un ensanche zaragozano. Este libro cuenta la historia de su familia a través de esa casa: la llegada a la ciudad de una pareja de recién casados desde un pueblo de Teruel, una serie de trabajos que incluyen una buena dosis de picaresca, la vida en un piso que acoge a otros matrimonios y a parientes de paso por la ciudad, el cambio paulatino desde una mentalidad cerrada, rural y religiosa a una visión abierta, urbana y laica. Cuenta los primeros meses en Zaragoza de un objetor de conciencia aficionado a la poesía: su padre. Narra sus propias estancias en el piso en los años ochenta y noventa, entre un puñado de personajes inolvidables y aficionados a contar historias.

Entresuelo es una autobiografía indirecta donde Daniel Gascón describe lo que ha vivido y lo que conoce a través de conversaciones y documentos familiares. En sus páginas hay una aproximación lateral a las últimas décadas de la historia de España, y una reflexión íntima y emocionante sobre la memoria y el tiempo. Gascón ha escrito un libro sobre las palabras y las leyendas de familia que no renuncia al humor ni a la levedad, porque, como escribió Albert Camus, “después de todo, la mejor manera de hablar de lo que se ama es hablar a la ligera”.

Aquí, el blog del libro.

[Foto: Pippi Tetley.]

UN LENTO APRENDIZAJE

frank

1.

Michael Ignatieff:  Cómo salvar a los sirios.

2.

James Blitz: La maniobra diplomática de Putin.

3.

La extrema derecha en Europa y el sindicalista despistado, por Pablo Simón. Y: Cómo quiere conquistar el poder el Frente Nacional.

4.

Mark Mazower sobre la perspectiva perdida de Europa.

5.

Entrevista con la hija de Rudolf Höss.

6.

Estabilidad y cambio, de Francesc de Carreras:

Estos dos ejemplos nos ratifican en la creencia que la transición española fue un ejemplo de solidez porque supo distinguir entre lo estable, que debía acordarse mediante consenso, y lo que debía dejarse al criterio cambiante de las distintas mayorías que las elecciones sucesivas debían ir configurando. El consenso, con todas sus indeterminaciones, se recogió en la Constitución. Por ello a un texto de esta naturaleza se lo denomina ley de leyes: porque sienta los principios y las reglas procedimentales básicas que todos se comprometen a aceptar y respetar. A partir de ahí, las mayorías parlamentarias que resulten de las sucesivas elecciones irán concretando los principios constitucionales.

Este es, en definitiva, el núcleo básico de una democracia constitucional. Por un lado, determinados principios (en especial derechos fundamentales) y reglas básicas (en especial las que regulan el procedimiento de elección de los órganos políticos) asegurados por la Constitución, que, por supuesto, puede ser reformada y está tutelada jurisdiccionalmente por el Tribunal Constitucional. Por otro lado, unos órganos constitucionales de composición cambiante en los que el diálogo gobierno/oposición va determinando aquello que desea la voluntad popular. La Constitución garantiza estabilidad; las distintas mayorías parlamentarias y, por tanto, los distintos gobiernos permiten el cambio.

En este aspecto la transición se hizo bien: la combinación entre estabilidad y cambio, entre consenso y disenso, consolida la democracia e inmuniza contra los golpes de Estado.

7.

Independencia: ¿infierno o paraíso?

8.

Escribe David Trueba:

En TV-3 se clausuró la jornada con la emisión de Fènix 11-23, la película de Joel Joan sobre el grotesco caso judicial y policial contra el menor que exigía desde su cuarto la rotulación en catalán a unos supermercados. De ella, uno se queda con el poso de las interpretaciones de Rosa Gàmiz y Álex Casanova, ese agobio incrédulo, temeroso y finalmente indignado, de unos padres superados por el disparate que los rodea. En su día me llamó la atención un detalle. Cuando el personaje entra en Madrid, lo único que ve de la ciudad, desde la ventanilla del bus, es la enorme bandera española que ondea en Colón. Si hubiera entrado por Príncipe Pío habría podido ver la enorme bandera europea que ondea allí. Y mientras crecen los catalanes que quieren irse del portal sin cambiar de piso, la mejor España no encuentra ventana por la que asomarse y tender la mano. Nadie ve lo que no quiere ver. Y el resultado es que a esta paella le sobran cucharas y le faltan ingredientes.

9.

Novelas, fábricas, periódicos, por Ramón González Férriz.

10.

Cómo Holanda cambió el mundo, por Simon Kuper.

11.

Michael Lewis sobre la próxima crisis y No hemos aprendido nada, por James Kwak.

12.

Manifiesto.

[Imagen.]

HIJOS ILEGÍTIMOS

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1.

La nueva cuestión alemana, por Timothy Garton Ash.

2.

Una entrevista con Adam Michnik sobre Europa, Polonia y el legado del comunismo: 1 y 2.

3.

Espada responde a Carreras. Pericay sobre crisis y máscaras.

4.

Sobre la ley de galleguidad.

5.

Escribe Sebreli en El asedio a la modernidad:

Los nacionalistas personalizan la tierra, la transforman en un sujeto del cual los habitantes serían un mero atributo. Por eso los derechos individuales son subordinados a la soberanía nacional: “primero la tierra, después los hombres”, es una típica consigna nacionalista, pero la tierra no tiene ningún valor en sí sino por los hombres que la habitan y la trabajan. El Estado nacional no debería ser un fin en sí, sino un medio para defender los derechos de los ciudadanos. Por lo tanto, hay que desacralizar y relativizar el concepto de soberanía territorial, y absolutizar, en cambio, los derechos individuales y la vida humana como lo único verdaderamente sagrado e inalienable.

[…]

Las psicologías de los pueblos, las caracterologías nacionales, tienen dificultades en explicar cómo se transmite de generación en generación el “alma del pueblo”, a pesar de los cambios de tal magnitud que hacen peligrar la permanencia de la “unidad orgánica”. A comienzos del siglo xviii, los ingleses acababan de salir de una revolución y de una guerra civil, y pasaban por ser un pueblo de revoltosos frente a los franceses, que, bajo la monarquía absoluta, parecían pacíficos y conservadores. A finales del siglo xviii, estas diferencias se invirtieron y los ingleses, que habían logrado estabilizar su régimen político, aparecieron, entonces, como pacíficos y conservadores, frente a los turbulentos franceses de la Gran Revolución. Los desenfrenados ingleses de la época isabelina fueron los mismo reprimidos y gazmoños de la época victoriana y volvieron a ser los exuberantes y frenéticos de la swinging London en los años sesenta. Según el tópico, los franceses se caracterizan por su esprit de mesure, pero como recordaba Ernesto Sábato, son franceses Robespierre, Marat, Barba Azul, el marqués de Sade, el proceso Dreyfus, los surrealistas, Céline. Durante el siglo xviii y parte del xix, los alemanes fueron considerados un pueblo poco práctico, sólo inclinado a la música, a la poesía y a la filosofía, hasta que la industrialización y el desarrollo capitalista los mostraron bajo una fase distinta. Los escandinavos, desde sus orígenes vikingos, estaban entre los pueblos más belicosos, atemorizaban a los vecinos, desataban sangrientas guerras. Esa situación de guerra permanente duró hasta la era napoleónica. Hoy, por el contrario, se encuentran entre los pueblos más pacíficos del mundo.

6.

30 años de la muerte de Raymond Aron y un fragmento de sus memorias.

7.

Cómo el FBI hizo que me aficionara a los libros raros.

8.

Intelectuales en la máquina de guerra de las SS.

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