MODA

por gascondaniel

pertegaz

1.

Ismael Grasa ha escrito:

Luis Buñuel decía en sus memorias que le gustaría levantarse de la tumba de vez en cuando, cada ciertos años, para poder hojear la prensa y saber lo que  iba a pasar después de él. Anatole France dijo que si saliese de su tumba un siglo después de haber muerto le bastaría una revista sobre moda para saber  cómo era la época en que estaba. La frase de France aparece en el texto  introductorio de la exposición sobre un siglo de moda que ha organizado Ibercaja en el palacio de Villahermosa.

“La educación sentimental”, de Flaubert, un libro que trata del nacimiento  del hombre moderno, es un libro en el que hay páginas y páginas de  descripciones de vestidos, de tocados de señora, de tapicerías y botines. Los enfrentamientos de clases sociales del momento, los conflictos morales y  las contradicciones de los personajes aparecen contados en esas páginas  ligados como asuntos del vestir y de la decoración de interiores. Creo que  esto, antes que una muestra de decadencia o superficialidad, es propio de  alguien con una gran capacidad de síntesis.


Salman Rushdie, ex condenado a muerte por la fatwa, decía que para combatir  el integrismo hay que besarse mucho por la calle, comer bocadillos de jamón  y vestir a la última moda.

El otro día, explicando el existencialismo a un grupo de alumnos, acabamos  hablando de moda: el modo de mostrarse en público que exportaron esos pensadores franceses: las gafas gruesas, los cuellos altos, los tonos  oscuros, el cigarrillo en los labios, la pose un poco atormentada… Quizá  la gravedad de esos escritores estaba algo fuera de lugar… Hablamos de los  abrigos de Unamuno, de sus cuellos cerrados a lo calvinista. Hablando de  moda, de pronto todo parece más claro.

Los totalitarismos no ven con buenos ojos a la moda, aunque luego, sin  querer, hacen sus aportaciones. Mao, queriendo uniformar a su población, ha  creado una tendencia reconocible en la moda del mundo liberal. De hecho, no sería raro que en poco tiempo cualquier joven viva sin saber quién fue Mho  Tse Tung, pero que sea capaz de reconocer una “cazadora maho”. La gente hoy apenas cose en casa, ya no se ve en los quioscos revistas de  patrones, el “Burda”. Esa especie de tiza grasa con la que se dibujaba sobre  el papel de seda. Tampoco se tricota tanto como antes. Mi madre cerró ya su  tienda de Pingüin Esmeralda. El primer hotel de cinco estrellas en el que  estuve fue en Logroño, donde estaba la sede de Pingüin Esmeralda.

(Heraldo de Huesca, 2005.)

2.

Manuel Pertegaz, el infiltrado: una entrevista de Arcadi Espada.

3.

Antón Castro sobre Pertegaz.

4.

Un obituario de Eugenia de la Torriente.

5.

Seda y lazos y más.

Anuncios