MÁQUINAS DE FABRICAR EXTRANJEROS

por gascondaniel

shangai

1.

Trece fontaneros polacos, por Xavier Vidal-Folch:

La única manera de no prenderse en esa tela de araña es poner en pie un programa europeísta, exactamente de signo contrario: pasar a la ofensiva. De entrada, en la inmigración. Es válida la insistencia del presidente saliente del Parlamento, Martin Schulz, en la necesidad de una política que incentive la inmigración legal, indispensable para una Europa demográficamente decadente. Pero no basta. Hay que pelear por la movilidad interna, enfatizar las conclusiones de los múltiples estudios que registran los beneficios económicos de la inmigración, replicar a los xenófobos que es imposible un mercado común de mercancías y no de personas, y que la libertad es indivisible. Y multiplicar iniciativas como la de los economistas que acaban de lanzar el bello y útil Trabajar sin fronteras: un manifiesto para el futuro de Europa (www.iza.org/working_without_borders/index).

Porque, como recordó Enrico Letta en la jornada del Círculo de Economía, “este es un falso problema: la invasión de fontaneros polacos en Francia jamás se produjo; llegaron a ser un máximo de trece, pero la Constitución Europea se hundió por culpa de aquella imagen”. En los derechos sociales y la movilidad ciudadana es donde se librará buena parte de la batalla. ¿Por qué no imaginar, con el exprimer ministro italiano, una extensión del programa Erasmus a estudiantes de secundaria? ¿Por qué no financiar una iniciativa europea a favor de quienes buscan empleo, más fuerte que la “garantía joven”? Y una política de salarios mínimos; a la larga, hasta el seguro de desempleo… Si se toma la crisis y la irrupción populista como una oportunidad para reaccionar y no como una losa que nos doblega, queda mucho por hacer.

En el campo económico-monetario hay que completar lo realizado en el último lustro (control presupuestario, con la flexibilización que el exceso de austeridad revela indispensable, en plazos y concepto, como la reconsideración de los componentes del déficit); culminar lo pendiente (unión bancaria); abordar lo imprescindible (eurobonos, Tesoro único); o redoblar la política de crecimiento (grandes infraestructuras, industria). Y llevar el mercado común allá donde aún luce inédito; a la energía, al mundo digital y a las telecomunicaciones: en Europa actúan 70 operadores, por cuatro en EE UU y tres en China. ¿Es sostenible? ¿Pueden actuar a nivel mundial empresas tan pequeñas y fragmentadas? Y finalmente, en el campo político-institucional, más que imaginar utópicas revisiones del Tratado de Lisboa, conviene empezar a empujar los trabajos para un Tratado de la eurozona. Europa solo estará derrotada si el europeísmo se da por vencido.

2.

Francesc de Carreras: ¿Cuándo empezó todo esto?

3.

“La verdad emerge de la sintaxis como el cadáver de un ahogado” (Raval, p. 180): Arcadi Espada: El carácter adversativo de la sangre.

Las declaraciones de Iglesias no son analfabetas y moralmente siniestras porque vinculen terrorismo y política. Lo son por la vinculación adversativa, que ya no establecen ni los estudiantes de primero de Dictadura en la Corea de Kim, entre dolor y política. El líder de Podemos, que al parecer enseña en la universidad española, admitió que el terrorismo de ETA causa dolor y tiene causas políticas, dos proposiciones obvias. Pero la cuña adversativa que introdujo supone decir que el dolor (¡ajeno!) debe ceder su plaza al bien mayor de la política. Y que, en fin, y como tradicionalmente, la letra con sangre entra.

Y: Una extranjería.

4.

Los orígenes del yiddish: 1 y 2.

5.

Antonio García Maldonado sobre el periodismo político español.

6.

Una conversación con John Searle: El filósofo en el mundo.

7.

Rescate: sobre Jan Zabrana:

Los padres de Jan Zabrana (1931-1984) eran socialdemócratas y fueron condenados a largas penas de cárcel cuando los comunistas alcanzaron el poder en Checoslovaquia. Las autoridades prohibieron que Zabrana estudiara en la universidad e impidieron que publicara muchos de sus textos: era hijo de unos “enemigos de clase”. Tras trabajar en una fábrica y un taller, se convirtió en traductor profesional: pasó al checo obras de Babel, Conrad o Pasternak. ‘Toda una vida’ (Melusina, 2010) recoge una selección de pasajes de su diario que alternan la narración y el aforismo. Zabrana sufre la constante amenaza de la delación. Recuerda las vidas destrozadas de sus padres y reflexiona sobre el paso del tiempo: “no puedo morir mientras siga viva una persona a la que no quisiera darle la satisfacción de haberme sobrevivido”. Señala cómo el sistema protege la mediocridad y la ortodoxia y acosa a los disidentes. Le indignan los escritores serviles y la reescritura del pasado. Cuando un exministro homenajea al poeta suicida Konstantin Biebl, escribe: “Un asesino pronunciando un discurso en honor de su víctima: he aquí uno de los rasgos característicos de la moral comunista”. O: “Basta que un régimen policial se mantenga en el poder durante veinte años para que convierta a todos en cómplices suyos. Incluidas sus víctimas”. Enumera escritores arrasados, denuncia la ingenuidad occidental y señala la estupidez totalitaria: cuando se construye un cementerio, anota las palabras del boletín informativo: “Con la edificación y el uso de estas dependencias, los habitantes de Humpolec hacen realidad la consigna de que no solo hay que ser progresista en la vida sino también en la muerte”. ‘Toda una vida’ es el testimonio angustioso y estremecedor de una existencia sitiada.

8.

Bonus track.

[Imagen.]

 

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