INSTRUCCIONES DE USO

por gascondaniel

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1.

Xavier Vidal- Folch sobre tres manifiestos europeos.

2.

Los manifiestos: Hacia una unión del Euro, Por una comunidad política del euro, Por una unión política del euro.

3.

Las fronteras calientes de Europa, por José Ignacio Torreblanca.

4.

Juan Rodríguez Teruel se pregunta cuántos políticos hay en España:

En España no hay muchos representantes electos (unos 2.500 parlamentarios) si dejamos de lado los más de 68.000 concejales locales. Al contrario, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico, las Cámaras españolas son relativamente pequeñas en términos de parlamentarios (y aún más, de asesores a su disposición). Si a ello añadimos que sus salarios se encuentran en la franja baja de lo que se paga en democracias europeas, podemos decir que España gasta poco en políticos electos.

[…]

La gran diferencia idiosincrática de la política española aparece en el mundo subestatal y ‘para-político’. No tanto en el altísimo número de concejales, poco significativo porque la mayoría de ellos son de municipios menores de 5.000 habitantes, muchos de los cuales no cobran nada por serlo y son muy poco influyentes en la gobernación real.

La clave es el elevado número de cargos en organismos públicos –casi 50.000 cargos, especialmente autonómicos y locales–, así como de asesores y personal de confianza en las instituciones locales. Es allí donde se ha ido tejiendo la gran malla que sostiene los partidos políticos en España y que permite perfilar miles de carreras políticas, de tono más bien bajo y cuyo carácter político no debe exagerarse: hay más clientelismo (o ‘patronazgo’ político) que verdadera política de partido, en el sentido ideológico de la expresión.

Decir que la gobernación está muy ‘partidizada’ en las instituciones municipales, insulares, comarcales o provinciales puede resultar quizá equívoco: más bien se trata de una ‘galaxia política local’, en palabras de Joan Botella, en la que las lealtades clientelares priman por encima de otros criterios políticos.

[…]

Muchos de los miembros ‘colocados’ en los organismos públicos (comisiones nacionales, agencias, consorcios, empresas públicas…), especialmente en los puestos más relevantes, no parecen ser dirigentes de partidos, o sus delegados (en sentido estricto), sino más bien ‘independientes aparentes’.

De ellos no se espera tanto que respondan a directrices de partido en la gestión del día a día como que garanticen que no actuarán como un contrapoder (en aquellos organismos cuya función formal se espera que lo sea) o que no se conviertan en un obstáculo para la máquina gubernamental (en el resto de casos).

5.

Diego Beas escribe sobre Luis Garicano:

Si España quiere apostar de verdad por la gobernanza de alta calidad que representa el modelo danés, tendrá que, en paralelo a los cambios que propone Garicano, conseguir transformar cómo se conciben y para qué se utilizan las instituciones del Estado. Si para ello hace falta adelgazarlo en determinadas competencias, se adelgaza; y si hace falta ensancharlo en otras, se ensancha (la confluencia de I+D, reconversión digital de la economía y la defensa de los derechos individuales en la era de big data, sin duda es una de ellas).

Pero lo que no se podrá conseguir es reformar el sistema de partidos, el de educación, la justicia y mejorar significativamente la competitividad con la actual desafección política y falta de confianza en las instituciones públicas (como botón de muestra, esta carta al director de El País). Mientras, por ejemplo, en España un 61% de la población piensa que existe una gran distancia entre la opinión de los ciudadanos y la de sus gobernantes, en Dinamarca solo lo hace un 32%. O, mientras un 96% de los daneses cree que su voto es importante y su opinión cuenta, en España lo cree menos de la mitad, solo el 45%. O, por último, mientras la media de ingresos públicos de la UE-27 en 2012 fue del 45,4%, España solo alcanzó el 37,1% (el mejor registro lo obtuvo en 2007, en la cresta de la ola inmobiliaria, con solo 41,7%).

Estas diferencias explican, en parte, que mientras España gasta menos de un 5% del PIB en educación, Dinamarca gaste un 8%; y que mientras España con dificultades alcanza el 1% del PIB en investigación y desarrollo, el país nórdico llega a más del 3% (los cuatro países de Europa con el gasto en I+D más bajo —tanto público como privado— son los tristemente célebres PIGS: Portugal, Italia, Grecia y España).

6.

Sintetia se despide David Taguas.

7.

El mundo necesita más globalización, no menos.

8.

Aryeh Neier sobre España y la jurisdicción universal.

[Imagen, de Sam Francis.]

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