EN LA FRONTERA

por gascondaniel

ceuta

1.

Escribe Soledad Gallego:

El pasado 6 de febrero, personas que pretendían llegar a nado, o agarradas a precarios flotadores, a la playa del Tarajal, en Ceuta, fueron hostigadas por agentes de la Guardia Civil que, cumpliendo órdenes de sus superiores, dispararon a su alrededor balas de goma y balas de fogueo. Al menos 15 de esas personas murieron ahogadas.

¿Cómo pudo suceder algo así? Al margen de la investigación que se lleve a cabo para determinar la responsabilidad de quien dio esas órdenes y al margen de la responsabilidad política que debería asumir el director general de la Guarda Civil, existe una explicación de lo ocurrido. La misma que explica lo que sucede en las fronteras terrestres. La idea, cada vez más extendida, de que solo tienen derechos los ciudadanos de los países de la UE y de que quienes llegan a sus puertas sin la documentación apropiada no tienen nada que reclamar, ni reglas, preceptos o principios a los que acogerse.

Es una idea falsa y perniciosa. Las personas que intentan entrar en un país sin disponer de la documentación requerida para ello pueden ser, de acuerdo con la ley, detenidas y, tras unos plazos determinados, expulsadas de nuevo, bien a su país de origen, bien al tercer país del que procedieron. Punto. No han perdido ninguno de sus otros derechos como seres humanos: deben ser tratados con respeto, deben ser ayudados si están en peligro; deben tener un intérprete, de manera que si son demandantes de asilo político, se inicien los trámites necesarios. Y ese periodo de detención, que en Europa llega hasta los 18 meses, ha sido denunciado incluso por la moderada Cruz Roja, que estima que una medida semejante solo debe ser empleada en periodos “mínimos” y sometida al control judicial: “Las prácticas actuales en la UE deben ser revisadas para adecuarlas a una cierta proporcionalidad”.

2.

Escribe Manuel Jabois:

¿Por qué habría un Gobierno español de recordar con esmero la memoria de un extranjero muerto en el extranjero? Acaso porque España ha sido en sus vidas, aunque por azar geográfico, una especie de El Dorado. ¡Igual murieron los últimos 15 que lo pensaban! Incluso ahora, con el país lastrado, BlaiseArmandIbrahim Keita o Yves lo tenían como el mejor de sus sueños. Han querido a España literalmente, pisarla para tener en ella la oportunidad de un sueño español en el que aquí dentro nadie cree, salvo ellos.

Con el Gobierno quejándose del catastrofismo respecto a su país que los españoles siempre han tenido, y el fervoroso autoodio que se practica, ahí van unos hombres desesperados por pertenecer a él al punto de arriesgar sus vidas y morir de cualquier manera. ¿Por qué no habrían de ser recordados y citados al comienzo de cada declaración con el mismo respeto que si fuesen españoles, más aún con millones queriendo dejar de serlo? Al fin y al cabo, es un patriotismo eficaz alejado de himnos y banderolas: el que reconoce en este país un lugar mejor para vivir.

No ha habido nada de eso ni se esperaba, pues no hay protocolo internacional al respecto. Tampoco un intento de poner nombres y apellidos a 15 negritos por muchos trámites que se exijan.

Cuatro cadáveres han deambulado por el mar a la vista de las dos fronteras sin que Marruecos o España fuesen a recogerlos a la espera de que la marea, como la ruleta, los llevase a un lado u otro. Dos llegaron ayer a Ceuta. Algunos se están enterrando tan rápido, tal y como vinieron (ligeros de equipaje al extremo de morir sin nombre), que el tradicional grupo de religiosas que acompaña en estos actos llegó ayer al lugar y el muerto estaba bajo tierra.

3.

Lo moral es lo práctico, por Alex Tabarrock.

4.

De Ceuta a Suiza, por David Trueba.

[Imagen.]

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