EL PROGRESO Y LAS BOLSAS DE TÉ

por gascondaniel

Roy es ciudadano australiano y vive en Bundaberg, pero ha venido a Pukekohe, Nueva Zelanda, a pasar unos días. Tiene más de ochenta años. De vez en cuando hace rutas en bicicleta con su mujer. Hace unos meses participó en un triatlon. Lleva un pañuelo en la cabeza y un aro en la oreja izquierda.  Nació en Sri Lanka, cuando todavía se llamaba Ceilán. Estudió en Perth y en Egipto.

–¿En España se bebe té? –me pregunta mientras pone el agua a hervir.

Su familia tenía plantaciones de té que fueron expropiadas cuando Sri Lanka se declaró independiente.

–¡Antes muerto que usar bombas de té! Malditos americanos. Eso decía mi padre, cuando llegaron las bolsas de té. ¡Nunca pondré mi té en una bolsa!, gritaba. Mi madre le decía: Cariño, tranquilo. No puedes luchar contra el progreso. Por encima de mi cadáver, decía mi padre.

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