UN LENTO APRENDIZAJE

por gascondaniel

frank

1.

Michael Ignatieff:  Cómo salvar a los sirios.

2.

James Blitz: La maniobra diplomática de Putin.

3.

La extrema derecha en Europa y el sindicalista despistado, por Pablo Simón. Y: Cómo quiere conquistar el poder el Frente Nacional.

4.

Mark Mazower sobre la perspectiva perdida de Europa.

5.

Entrevista con la hija de Rudolf Höss.

6.

Estabilidad y cambio, de Francesc de Carreras:

Estos dos ejemplos nos ratifican en la creencia que la transición española fue un ejemplo de solidez porque supo distinguir entre lo estable, que debía acordarse mediante consenso, y lo que debía dejarse al criterio cambiante de las distintas mayorías que las elecciones sucesivas debían ir configurando. El consenso, con todas sus indeterminaciones, se recogió en la Constitución. Por ello a un texto de esta naturaleza se lo denomina ley de leyes: porque sienta los principios y las reglas procedimentales básicas que todos se comprometen a aceptar y respetar. A partir de ahí, las mayorías parlamentarias que resulten de las sucesivas elecciones irán concretando los principios constitucionales.

Este es, en definitiva, el núcleo básico de una democracia constitucional. Por un lado, determinados principios (en especial derechos fundamentales) y reglas básicas (en especial las que regulan el procedimiento de elección de los órganos políticos) asegurados por la Constitución, que, por supuesto, puede ser reformada y está tutelada jurisdiccionalmente por el Tribunal Constitucional. Por otro lado, unos órganos constitucionales de composición cambiante en los que el diálogo gobierno/oposición va determinando aquello que desea la voluntad popular. La Constitución garantiza estabilidad; las distintas mayorías parlamentarias y, por tanto, los distintos gobiernos permiten el cambio.

En este aspecto la transición se hizo bien: la combinación entre estabilidad y cambio, entre consenso y disenso, consolida la democracia e inmuniza contra los golpes de Estado.

7.

Independencia: ¿infierno o paraíso?

8.

Escribe David Trueba:

En TV-3 se clausuró la jornada con la emisión de Fènix 11-23, la película de Joel Joan sobre el grotesco caso judicial y policial contra el menor que exigía desde su cuarto la rotulación en catalán a unos supermercados. De ella, uno se queda con el poso de las interpretaciones de Rosa Gàmiz y Álex Casanova, ese agobio incrédulo, temeroso y finalmente indignado, de unos padres superados por el disparate que los rodea. En su día me llamó la atención un detalle. Cuando el personaje entra en Madrid, lo único que ve de la ciudad, desde la ventanilla del bus, es la enorme bandera española que ondea en Colón. Si hubiera entrado por Príncipe Pío habría podido ver la enorme bandera europea que ondea allí. Y mientras crecen los catalanes que quieren irse del portal sin cambiar de piso, la mejor España no encuentra ventana por la que asomarse y tender la mano. Nadie ve lo que no quiere ver. Y el resultado es que a esta paella le sobran cucharas y le faltan ingredientes.

9.

Novelas, fábricas, periódicos, por Ramón González Férriz.

10.

Cómo Holanda cambió el mundo, por Simon Kuper.

11.

Michael Lewis sobre la próxima crisis y No hemos aprendido nada, por James Kwak.

12.

Manifiesto.

[Imagen.]

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