DIVERGENCIAS

por gascondaniel

larrain

1.

José Ignacio Torreblanca escribe:

“Sea como fuera, la comunidad internacional no ha clasificado los conflictos por el número de muertos pero, con toda razón (como ha señalado Obama), ha trazado una línea roja respecto al empleo de armas de destrucción masiva. Trivializar el uso de las armas químicas no sólo nos degrada moralmente, sino que, precisamente porque sabemos que hay regímenes dispuestos a usarlas, abre escenarios de futuro que no podemos tolerar. En el caso concreto de Siria y Asad, a la espera del informe final de los inspectores de la ONU, el conjunto de pruebas aportadas estos días por EE UU, Francia y Alemania ofrecen evidencia más que suficiente para concluir que se han empleado este tipo de armas. Señalar y elevar el coste de su empleo no sólo está justificado sino que es necesario.

En consecuencia, la intervención militar estaría sobradamente justificada tanto desde un punto de vista retrospectivo, para sancionar su uso, como, sobre todo, prospectivo, para asegurarse de que Asad no vuelve a emplearlas y, por ende, como advertencia a quien pudiera interpretar que esa prohibición es relativa. La discusión de este punto debería estar zanjada y el acuerdo en torno a este diagnóstico debería ser amplio, en la izquierda y en la derecha, en Europa y fuera de ella.

Cuestión diferente es que dicha intervención sea factible, tanto desde el punto de vista legal, pues desgraciadamente, en este punto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está secuestrado por Putin, como desde el punto de vista práctico, pues a estas alturas una intervención militar, para ser eficaz, sería muy costosa. Aún así, recordemos que el objetivo de gobernar no es caer bien a todo el mundo, sino asumir la responsabilidad de tomar decisiones difíciles y de consecuencias imposibles de predecir con total certeza. Frente al alud de críticas vertidas sobre Obama (otra vez el argumento del Premio Nobel de la Paz, como si Obama no hubiera dicho claramente en ese discurso que creía firmemente en que, en determinadas circunstancias, el uso de la fuerza estaba justificado), hay que resaltar que tanto él como su Secretario de Estado, John Kerry, están actuando de forma prudente y responsable. Que François Hollande se haya sumado a esa frágil coalición y que esté dispuesto a soportar el correspondiente desgaste político habla bien de este presidente de la República francesa al que muchos denostaban como un burócrata gris, blando y oportunista. Desaparecido del escenario el Reino Unido y los conservadores británicos por la torpeza política de David Cameron a la hora de gestionar tanto a su grupo parlamentario como a la oposición laborista y, una vez más, abochornados por una Alemania que se desentiende de cualquier responsabilidad cuando las cosas se ponen feas, la figura de este socialista francés se ha convertido en la única voz de esta Europa patéticamente muda e inerme. Obama y Hollande podrán equivocarse pero si lo hacen, reconozcámoslo, lo harán desde la honestidad política y personal”.

2.

Los intelectuales y la guerra de Siria.

3.

¿The Economist es de derechas o de izquierdas? Y: ¿Por qué los artículos de The Economist son anónimos?

4.

La gente prefiere las vacaciones al socialismo: Fernando Aramburu sobre la izquierda alemana.

5.

No es ideología, es ignorancia: sobre las críticas all FMI.

6.

Ronald Coase: el economista más importante del que no has oído hablar. Aquí, una selección de enlaces de Pablo Rodríguez Suanzes.

7.

Una batalla por el alma de India: la feroz disputa entre Amartya Sen y Jagdish Baghwhati, por David Rieff.

8.

Académicos, diseñadores de políticas, artículos de opinión y blogs.

9.

Jordi Pérez Colomé escribe sobre Cuba y Juan Abreu le responde.

10.

Edad de merecer, por Arcadi Espada.

11.

Pornito, por David Trueba.

[Imagen.]

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